El cantautor de Candás llega al Festival Señardá con sus grandes éxitos y una canción inédita —Soy de tu tribu— que rinde homenaje a José Alfredo Jiménez, el Rey de la música ranchera. El encuentro perfecto entre el Cantábrico y México.
Cuando un asturiano de Candás con más de cuatro décadas de canciones a sus espaldas anuncia que viajará a México para actuar en el Festival Señardá, la noticia lleva implícita toda una historia. Pipo Prendes —nombre artístico de José Prendes, nacido el 11 de enero de 1956— ha dedicado buena parte de su vida a cantar el vínculo entre Asturias y América, y su presencia en este festival no podía ser más coherente con una trayectoria que ha convertido el puente Cantábrico-Atlántico en su tema más personal. El 25 de abril, acompañado de tres músicos, subirá al escenario con sus grandes éxitos y una canción que promete ser el momento más emotivo de su actuación: Soy de tu tribu, un homenaje propio al legendario José Alfredo Jiménez.

De la escolanía de Candás al Vaticano
La música encontró a Pipo Prendes antes de que él la buscase. Con diez años ya cantaba en la Escolanía del Santísimo Cristo de Candás, y al año siguiente lo eligieron para representar a todos los países de habla hispana en el XI Congreso de Pueri Cantores en Roma, donde interpretó la Oración de la Paz ante el papa Pablo VI. No es mal comienzo para alguien que aún no había llegado a la adolescencia.
Aquel niño continuó formándose: estudios de psicología en las facultades de Gijón y Oviedo, y de piano en el Conservatorio de la capital del Principado. En 1980, Fonográfica Asturiana se fijó en él y lo llevó a grabar a Roma. El disco, producido por Guido y Maurizio D’Angelis, saldría al mercado en 1982 con el título José Prendes, y con él arrancaba la larga carrera de un artista que desde entonces no ha dejado de componer, grabar y actuar.

Un universo entre el Cantábrico y el Caribe
El universo sonoro de Pipo Prendes es el de alguien que creció escuchando el mar. El bolero, la habanera, el fado, el tango, el vals y las canciones de raíz son sus géneros de cabecera —precisamente los ritmos que conectan la tradición musical del norte de España con la del Caribe y el Atlántico sur. No es una pose: es la música que escuchó desde niño en los bares y en el muelle de Candás, la que brotó de forma natural en sus composiciones.
Esta sensibilidad le ha llevado a construir un repertorio en el que Asturias y América se miran como en un espejo. Su canción Asturianos —que Luis del Olmo y otros llegaron a proponer como segundo himno de la región— nació casi por accidente, la noche antes de un concierto en un centro asturiano de Sevilla en el que necesitaban llevar algo muy de la tierra. Salió de la palabra, en apenas una velada, y lleva décadas sonando en fiestas, reuniones y celebraciones del Principado y de la diáspora.

Asturamérica: cuando la señardá se hace canción
En los últimos años, Pipo Prendes ha profundizado en ese territorio compartido con su proyecto Asturamérica: un espectáculo y una canción que celebran la relación entre el Principado y el continente americano. La pieza, que fusiona ritmos de habanera con folk asturiano, narra la historia del emigrante que se embarca «con fe, ilusión y temores» dejando toda una vida atrás —y la América que aguardaba con los brazos abiertos al otro lado—. Su estribillo, «¡Viva Asturamérica, una vida compartida!», resume mejor que ningún ensayo lo que la diáspora asturiana ha sido durante dos siglos.
En esa canción y en sus declaraciones recientes, Prendes deja claro que no idealiza la experiencia migratoria. La humaniza: habla de los que triunfaron y de los que fracasaron, de los que regresaron y de los que «sucumbieron a tanta desazón y no regresaron nunca». Esa honestidad emocional es quizás la clave de su conexión con el público de la diáspora, que en sus canciones no encuentra un retrato de cartón sino el reconocimiento genuino de algo que vivieron sus familias.

La cita en México
El Festival Señardá del 25 de abril será la culminación de un mes de abril extraordinario para el candasín. El 9 actuará en la Casa de América de Madrid con su espectáculo Indianos. Dos semanas después, cruzará el Atlántico. Su actuación en el festival está programada a las 16:30 horas y se presenta como un concierto acústico e íntimo en el que, junto a tres músicos, recorrerá sus canciones más emblemáticas antes de dar paso al momento más esperado de la tarde.
Pipo Prendes ya tiene historia con José Alfredo Jiménez: en su disco Flores del Agua (1999) incluyó una versión de Tu recuerdo y yo, una de las joyas del cancionero del guanajuatense. Aquella versión fue la semilla de una admiración que ahora florece en una canción propia.

El rey de las rancheras
Para entender el peso del homenaje que Pipo Prendes trae a México, hay que comprender quién fue José Alfredo Jiménez. Nacido en Dolores Hidalgo, Guanajuato, en 1926, Jiménez es el compositor más prolífico y amado de la música mexicana: más de trescientas canciones, entre ellas El Rey, Camino de Guanajuato, Ella o Si nos dejan. Su obra es el idioma emocional de un país —el código con el que generaciones de mexicanos han descrito el amor, el desamor, el orgullo y la tristeza—. Morir cantando sus canciones no es una forma de hablar: en México es casi una obligación sentimental.

Soy de tu tribu: cuando Asturias le canta a México
En ese contexto, la canción que Pipo Prendes presenta en el Festival Señardá adquiere todo su significado. Soy de tu tribu no es una versión de ningún tema concreto de Jiménez: es una canción original de Prendes que rinde tributo al espíritu de su obra, a esa manera de sentir la vida con intensidad y sin red que caracterizó al compositor mexicano. El título dice mucho: no «soy tu admirador» ni «te rindo homenaje», sino «soy de tu tribu» —pertenezco a la misma humanidad que tú, comparto tu manera de estar en el mundo—.
Hay en ese gesto algo que va más allá de la música. Un asturiano de Candás que le canta a un guanajuatense de Dolores Hidalgo es también, de algún modo, la historia de todos los asturianos que fueron a México y encontraron allí una tierra en la que la emoción se vive a flor de piel, igual que en casa. La señardá y la ranchera tienen más en común de lo que parece: ambas son géneros que no temen al sentimiento, que no esconden la herida, que prefieren el canto honesto a la contención decorosa. Cuando Pipo Prendes suba al escenario del Festival Señardá el 25 de abril y entone Soy de tu tribu, estará cerrando un círculo que comenzó a abrirse hace ciento cincuenta años, cuando el primer asturiano desembarcó en Veracruz con la señardá a cuestas y el futuro por delante.
Fernando Cuenco Nava